El Ébola del Olivar.

Una bacteria destruye los olivos del sur de Italia y llega a España

Llega a Baleares la bacteria que arrasó un millón de olivos en Italia
La Junta activa un plan para evitar la bacteria que seca el olivar
Es lo mismo que se preguntan cada día agricultores de Baleares o Alicante tras los casos detectados en el últimos meses, pero también en el resto de zonas donde dominan las superficies de cultivos leñosos. Porque la Xylella fatidiosa, conocida vulgarmente como el “ébola del olivar”, es en realidad una enfermedad provocada por una bacteria que impide el flujo de la savia y va secando la planta hasta causarle la muerte.

olivoebola

Esta bacteria puede afectar, no solo al olivar, sino también a otras 360 especies leñosas, entre ellas los viñedos, árboles frutales de pepita, de hueso, cítricos o de frutos secos, lo que supone en España un volumen de unos cinco millones de hectáreas.
Tanto en los medios agrarios como desde la propia Administración están de acuerdo en la necesidad de intensificar los controles, avanzar en tareas de prevención y mantenerse en estado de alerta para combatir esta plaga, que cuenta con unos protocolos marcados por las autoridades comunitarias. El sector agrario reconoce resignado que tendrá que convivir con la enfermedad mientras no haya instrumentos para erradicarla, al igual que ocurre en EE UU, donde California ha sufrido los estragos de la bacteria desde finales del siglo XIX. En un artículo de 2014, el investigador Kabir P. Tumber y otros colaboradores de la Universidad de California en Davis estimaron que el coste anual de la Xylella para la industria vinícola de este Estado ascendía a 86 millones de euros.
En Europa, la Xylella se detectó en 2013 en la región de Apulia en Italia. La enfermedad se extendió con rapidez y obligó a arrancar un millón de olivos en esa zona. A ello contribuyó la forma de cultivar los olivos en esa región, donde las hierbas que se dejan crecen en torno a los árboles sirven de refugio a los insectos. A partir de ese episodio, las autoridades comunitarias se pusieron en guardia. El brote de Italia se asocia a una planta ornamental de café importada de Costa Rica.

Estado en que queda una hoja de almendro con Xylella.

“La Xylella se ha asociado en algún caso a una situación preocupante que ha causado daños importantes, mientras que en otros no ha sido así”, indica una portavoz del Ministerio de Agricultura, que ha activado un plan de vigilancia en todo el país.
Hace menos de un año, en noviembre de 2016 se detectó en Baleares el primer brote en España. A este han seguido otros más en olivos, almendros o viñedos, para saltar en los últimos meses a dos casos en parcelas de almendros en los términos de las localidades alicantinas de Guadalest y Benimantell, mientras se extiende el temor a que salte a olivares de Andalucía.
Frente a la Xylella no existen tratamientos zoo o fitosanitarios para su prevención ni para su erradicación. Las actuaciones para combatirla pasan por la prevención para evitar su entrada en territorio comunitario, aumentando los controles en frontera, inspecciones en viveros y con la destrucción de las plantas infectadas y las que están en el área de influencia del mosquito que transmite la bacteria. Bruselas puso en marcha en 2014, a raíz de los casos detectados en Italia, un plan de control y vigilancia en fronteras para evitar la entrada de plantas leñosas de frutas y ornamentales, especialmente procedentes de americanos.
En el caso de España, los planes de control en fronteras y vigilancia sobre el terreno se concretan en la celebración permanente de mesas nacionales de coordinación con las comunidades autónomas desde hace cuatro años. Se actúa sobre los viveros para evitar su propagación. Además de las inspecciones visuales sobre las superficies de riesgo, en los últimos cuatro años se han realizado unos 16.000 análisis, según el director general de Sanidad de Producción Agraria, Valentín Almansa. En medios agrarios, se estima que se debería actuar contra los diferentes insectos que transmiten la enfermedad, como se está haciendo en California.
Arrancar plantas
A falta de otras armas para la erradicación de esta bacteria, solamente se puede aplicar el protocolo acordado por Bruselas, que consiste en arrancar plantas en un radio de 100 metros desde la infectada, lo que supone una superficie ligeramente superior a las tres hectáreas. Además de ese radio de arranque y destrucción, se debe mantener controlada otra zona de seguridad de 10 kilómetros.
Desde la Administración se insiste en la importancia de una información permanente y fluida entre los agricultores y las autoridades para detectar cuanto antes los posibles brotes y evitar su propagación. La detección de esta bacteria no es fácil si se tiene en cuenta que las hojas y ramas secas pueden obedecer a otras causas. Además, existe el temor entre los agricultores a que la enfermedad pueda acabar con el arranque de explotaciones centenarias en el olivar o de plantaciones de frutas en plena producción, lo que podría retrasar la detección.
Valentín Almansa explica como se aplican las indemnizaciones tras el arranque. Según la normativa vigente, corresponde a las autoridades autonómicas hacer una evaluación de todos los daños causados por el arranque y gestionar las compensaciones, que se abonan en un 25% por cada comunidad, otro 25% por Agricultura y el 50% por Bruselas.

Descripción de la bacteria

Xylella fastidiosa es una bacteria fitopatógena, de la clase proteobacteria con gran potencial de daño económico. Ataca sin curación en la actualidad a diversas plantas de utilidad económica1​2​ como la vid, el olivo, el almendro, el ciruelo, el melocotón y el limonero así como otros que no producen frutos, como el laurel. La EFSA (Highlights 31 March 2016)informa que la cepa Apulian (aislada en el sur de Italia) ataca los olivos pero, al parecer, los cítricos, vides y encinas son resistentes.[cita requerida]
Es complicado aislar y cultivar la bacteria en el laboratorio, de donde deriva el adjetivo de fastidiosa.
Los vectores o agentes transmisores 3​ de la enfermedad son insectos que se alimentan del floema de las plantas. Una vez que el vector pique y chupe en una planta infectada, adquiere la bacteria que permanece en las estructuras de alimentación del insecto y lo transmitirá a la siguiente planta que pique para nutrirse.

Originaria del norte de California, donde se descubrió hacia final del Siglo XIX, hasta la fecha no existe ningún antídoto que sea eficaz.4​ En 1889, el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) encargó al patólogo y botánico Newton B. Pierce que investigara la enfermedad de las vides del valle de Santa Ana, hoy condado de Orange. Pierce concluyó el estudio sin encontrar la verdadera causa, y la plaga no volvió a estudiarse durante más de 50 años; si bien conservó el nombre de su estudioso, llamándose la enfermedad de Pierce (Pierce’s Disease). Se estima que sólo en la viticultura de California esta plaga causa daños por valor de 104 millones de dólares al año.
Desde que se detectó en el olivar del sur de Italia (Pulla) en 2013, la propagación de la plaga en esa plantación ha sido muy veloz. En 2015 hay millones de olivos afectados y 230 000 hectáreas6​
A finales de 2016 se detecta la bacteria en las Islas Baleares (España). Los biólogos critican que la propagación es por falta de control. 7​ 8​
A final de junio de 2017 se hace pública la detección por primera vez en la península ibérica, en Guadalest (Alicante).

 

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